lundi 21 septembre 2026

En el patíbulo se desayuna como en casa, Abel Germán (Ed. Dos Islas)

 

Abel Germán nos ofrece nuevamente un poemario que pronto estará conmigo y que leeré tranquilamente mientras desayune un café amargo y dos rebanadas de pan de centeno untadas de mantequilla y confitura de nectarine hecha en casa, nectarines que yo recojo en frutales de Salvatierra. Mientras espero la llegada del libro, me permito darlo a conocer a los amigos que entran en mi página y que saben que me gusta leer buena poesía, y para dar una idea de la misma, comparto la nota que aparece en Amazon, de la también poeta y editora de Dos Islas, Odalys Interián:


En el patíbulo se desayuna como en casa parte de una perturbadora evidencia: el horror no siempre irrumpe; a veces ya está ahí, incorporado a la costumbre, mientras la vida continúa con la naturalidad de un desayuno. En este libro, Abel Germán somete la realidad a una continua alteración de perspectiva. Árboles que hunden sus ramas en la tierra y levantan sus raíces hacia el cielo, una muerte que posee «la capacidad execrable de una sintaxis», un Titanic que reaparece en cada travesía, Dios, el tiempo, el exilio, la identidad y la memoria forman parte de un universo donde ninguna certeza permanece demasiado tiempo en su sitio. La ironía y el humor negro conviven aquí con una imaginación de extraordinaria potencia y con una conciencia que interroga cuanto toca. Abel Germán piensa mediante imágenes, pero sus imágenes no ilustran una idea: la provocan. De ahí la extrañeza de estos poemas, su capacidad para abrir una fisura en lo cotidiano y hacer visible lo que la costumbre había vuelto imperceptible. En el patíbulo se desayuna como en casa es un libro incómodo, lúcido y profundamente humano, escrito desde ese territorio en que la poesía vuelve a hacer del mundo un lugar desconocido.

Prometo entonces, hacer de la mesa donde desayuno, un territorio de lectura hermanado a aquel donde fue escrito En el patíbulo se desayuna como en casa. (cAc-2026)


vendredi 4 septembre 2026

Ventoux

 


Ventoux

Gris ratón el monte dormido.

Grises vetas que se hacen llamar nubes.

Gris acuoso el agua espejo, también dormido.

El redondel escondido,

avanzando cada segundo por un levante impreciso.

Silueta negra adormecida,

hundida en la profundidad incierta del amanecer rodaniano.

 

cAc©2026

lundi 10 août 2026

Ríos europeos (el Danubio)


Tanto física como política, la geografía fue una materia que me subyugó sobremanera, y mientras escribo este texto, recuerdo aquel Atlas impreso en la entonces República Democrática Alemana para los escolares cubanos, que se convirtió en un avión de papel con el que viajé medio mundo, unas veces solo, otras acompañados por condiscípulos que tenían el mismo interés mío como descubridores del planeta tierra, punteando con un dedo ríos y montañas. Y en cuanto a ríos, la maraña hidrográfica europea fue algo que siempre me llamó la atención desde muchacho. Menos muchacho, pero sintiéndome como tal, he podido dar rienda suelta a esa subyugación por los ríos, habiendo vivido a dos pasos del Sena y hoy viviendo pegado al Ródano. Hace dos meses atrás, pedaleé por los bordes del Mosa (Meuse en francés y Maas en alemán y en neerlandés) desde la ciudad de Verdun en Francia hasta Rotterdam en Holanda. Con anterioridad había pedaleado por toda la cuenca del Ródano, desde Ginebra en Suiza, hasta su desembocadura en el Mediterráneo; y antes de la aventura rodaniana, había hecho lo mismo por el Danubio, desde su nacimiento en Donaueschingen, en la Selva Negra alemana hasta Viena, la capital austriaca. Comienzo a desempolvar apuntes para sacar a la luz esos tres periplos, que se suman a la serie “Caminos en bicicleta”. Donau/Danubio será el primero de los tres cuadernos, en aparecer. 2026©carlosalbertocasanova

jeudi 4 juin 2026

Du mont Ventoux au mont Fuji Rapprochements inédits. Louise Cara, peintre.

 



En días pasados entré en el edificio que fuera la iglesia de los Celestinos, en la aviñonesa Place des Corps-Saints para ver la exposición “Du mont Ventoux au mont Fuji Rapprochements inédits” de la pintora Louise Cara. Entré motivado por los dos montes, y porque me resulta fantástico apreciar obras de artistas entre los muros de la otrora iglesia, hecho que da vida al patrimonio, y que yo aplaudo. Leer la “prière” de Louise Cara empuja a sentirnos gigantes como los dos montes, entonces comenzó mi deambulación por la iglesia. Fui escalando uno y otro, transpiré haciendo ese tramo abrupto que va del puerto de las Tempestades a la cima del Ventoux. Lo vi al amanecer desde la escotilla del avión en su descenso à Narita. Los vi envueltos en tinta japonesa imaginados por la artista. Misteriosos. Y el misterio se apoderó de mí, cuando la isla se me apareció como virgen negra entre los dos montes. Quedé hipnotizado.

La isla apagada. Negra como la tinta. Apagada.

Callada por el miedo a la oscuridad. Callada.

Callada por el miedo a ser golpeada por las olas, las olas
comiéndose sus orillas.

Oscuridad verde de marabuzales. Oscura.

Silencio negro de tomeguines. Silenciada.

Palmas despeinadas llorando lluvias. 

El diente de perro como esperanza loca. Desencantado.

Hombres y mujeres pariendo desencantos. Esperanzados.

Le di la espalda a la isla que no era más que el encanto tintado de uno de los montes delineados por la artista. Lloré avergonzado incapaz con tanta oscuridad de ver  mis modestos montes. Los de Louise Cara se apiadaron de mí, y me dieron la mano para mirar a uno y otro, eternizados para siempre. ©cAc-2026


mercredi 3 juin 2026

Ventoux contre Cancer 2026


Cyclistes, coureurs et promeneurs redonneront couleur et chaleur humaine au flanc sud du Ventoux le 5 septembre de cette année 2026. Au départ de l’ Hippodrome de Sault, traversant le vieux village et commençant l’ascension entre des champs consacrés à la culture de la lavande, les participants mettront toute leur force et tout leur cœur pour atteindre le sommet du géant escaladé par Pétrarque au XIVe siècle. Cette année, je rejoins le groupe de marcheurs afin de collecter  une cagnotte pour financer la recherche contre le cancer et améliorer les soins. La collecte est ouverte et je partage ma page personnelle pour soutenir Ventoux contre Cancer et collecter des fonds pour Provence Stomie Contact :

https://www.alvarum.com/carlosalbertocasanova

Merci de m'aider dans cette mobilisation solidaire, tant sous forme de don qu'en achetant mes livres, dont les
bénéfices s'ajoutent à la collecte.

Ventoux contre cancer 2026

Ciclistas, corredores y caminantes volverán a dar color y calor humano al flanco sur del Ventoux el 5 de septiembre de este año 2026. Con salida del Hipódromo de Sault, atravesando el viejo pueblo y comenzando la ascensión entre campos dedicados al cultivo de la lavanda, los participantes pondrán fuerza y corazón para llegar a la cima del gigante monte que fuera escalado por Petrarca en el siglo XIV. Este año, me uno al grupo de caminantes, que como los ciclistas y corredores apostamos por colectar y financiar la investigación y el mejoramiento de los cuidados para luchar contra el cáncer. La colecta está abierta y comparto mi página personal para sostener Ventoux contre Cancer y colectar fondos para Provence Stomie Contact:

https://www.alvarum.com/carlosalbertocasanova

Gracias por ayudarme en esta movilización solidaria, tanto en forma de donación como comprando mis libros, cuyos beneficios se agregan a la colecta.

vendredi 23 janvier 2026

Respondiendo a Bertha Caluff, que me preguntaba en noviembre pasado (2025), si “La vida húmeda” era un libro de poesía.

 

Cuando la editorial miamense Primigenios, publicó en el 2020 mi libro de relatos “La vida húmeda”, el escritor cubano radicado en España, Abel Germán, tuvo la gentileza de escribir la reseña que aparece en la contraportada. La misma reseña aparece en la segunda edición que publiqué independientemente bajo el sello Ceace de KDP Amazon. La reseña de Abel Germán responderá mejor que yo a tu pregunta:

“La angustia vuelve desnuda, mira la altura del plafón como si temiera volar e incrustarse, parpadea, pide sentarse y se queda dormida en el diván para escuchar el aletear sonoro del lamento y el correr tenue de dos lágrimas.” — Así, con esta poesía, comienza Carlos Alberto Casanova su libro “La vida húmeda”. Un libro que a veces conducirá al lector a un territorio que podría parecer "costumbrista", pero no lo es. En otras, como en "Camino de vuelta", lo sorprenderá por su sutileza. Esa voz ronca y malintencionada que al final de “El cumpleaños de papá” interrumpe al personaje,  suena como el eco de algo tremendo. O sea, no es eso; lo importante está en otro sitio, ahí solo escuchamos (leemos) la consecuencia de ese algo que, a su vez, producirá otras consecuencias. Algo que intuimos enorme e inquietante. Sin embargo, incluso allí donde es más políticamente explícito, el autor sortea ese exceso que  exhibe buena parte de la literatura cubana actual, a veces de modo casi histérico. Solo apunta como de pasada y porque no puede soslayarse. Deja, por así decirlo, que la gravedad actúe. Y casi siempre todo ocurre con un trasfondo (misterioso) de gran belleza; un trasfondo onírico en el que, como en todo sueño, puede ocurrir cualquier cosa. Y hay mucha poesía en eso. Una poesía que ilumina y que tiene poco o nada que ver con el llamado "realismo mágico". Es simplemente la magia per se de estos relatos. Asimismo, el lector se adentrará en paisajes muy reales, con mucha vida y mucha verdad. Disfrutará de descripciones tan precisas que, a veces —como suele decirse—, cortan el aliento. Un ejemplo: El cielo se descomponía sin romperse vomitando piedras y nubes acartonadas. Cirros sin valentía, decían los más viejos. Y, por último, hallará algún relato que, como "El sueño desorientado", es en efecto un sueño. Lo podrá leer, me parece, también como poema. Y —lo lea de un modo o de otro—, sentirá una nostalgia muy elaborada, nada llorona y de sabor muy fuerte. ¿A qué? No sé. Y ese no saber es lo mejor.

ABEL GERMÁN

España, julio de 2020

dimanche 30 novembre 2025

La vida húmeda en Feria del Libro Guadalajara 2025


 

Los escritores vuelven a sus refugios…

 


Mucho tendría que comentar sobre la provenzal Aix, vecina de la cosmopolita Marsella y a veinte minutos de Aviñón. Aristocrática, burguesa, cultural y estudiantil. Lugar de nacimiento y muerte de Cézanne, y arropada por la abrupta Sainte-Victoire. Aunque ha transcurrido una semana del terminado 3er Festival de Escritores Hispánicos (organizado por la asociación La Noria), es hoy, domingo novembrino, frío y salpicado de una llovizna húmeda, que la memoria me hace recordar los intensos cuatro días de actividades y que reviso ciertos apuntes tomados durante el evento. La infatigable Andrée Guigue nos unió amistosamente desde la llegada de los participantes. Volví a encontrar a mis coterráneos Mirka Reyes y Joel Franz Rosell, a Francisco Javier Pérez, a José Manuel Fajardo, a David Toscana y su compañera Sarah; y conocer ésta vez a Ernesto Pérez Zúñiga, a Blanca Riestra, a Ángel Morales y a Eduardo Uribe. España, México, Venezuela y Cuba en las seis mesas redondas a las que asistieron estudiantes de la facultad de Letras de la universidad y los miembros de la asociación. Guardo los apuntes de lo expresado por mis compañeros, como clases magistrales, que fuera sobre la necesaria traducción, por traductores o por nosotros mismos; o en la que intentamos descubrir para quiénes uno escribe, o bien la interesante mesa donde se abordó la relación y las influencias recíprocas entre la literatura francesa y la hispánica. Tema actual y que por su urgencia fue bien discutido, la literatura y el medio ambiente. También actual y controvertido, la inteligencia artificial (IA) generativa, de instrumento aceptable a competidor desleal, una mesa que permitió entender el equilibrio entre la herramienta que ayuda a crear, y que puede convertirse en una amenaza sutil. Y aunque somos grandes, casi viejos, escuchar a los autores de literatura infantil, nos llevó atrás, a cuando éramos niños, cuando cazábamos lagartos y mariposas en los patios y solares yermos que nos vieron crecer. Terminó el evento, y como mis compañeros, volví a mi refugio provenzal, satisfecho de lo que viví y de lo que aprendí. Gracias nuevamente, a Andrée Guigue, a La Noria y sus miembros, y también a los escritores invitados al festival. ©cAc-2025