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lundi 27 juillet 2020

Para atenuar el calor...



…la vida húmeda…
…y me fui al amanecer a caminar por el campo, para escapar a la rutina de un domingo endomingado. Subí al viejo castillo en ruinas para saludar desde la altura al Mont Ventoux convertido en el Peñasco, del otro lado del río, para ver saltar a Cira sobre las piedras del Ródano que se me antojó Jarunao, miré abajo donde hubo vegas y palmas, se alineaban los surcos, la viña en progresión, y los robles hacían ruedos boscosos entre la capilla y el camino que lleva a San Lorenzo de las Fuentes. La bruma de la media mañana envolvió el bajío, y el viejo desapareció sobre la piedra pulida que hace de crucero para alertar a los viajeros que ningún tren volverá a pasar hasta que vuelva la luna llena. ©cAc-2020

samedi 4 mai 2019

Zahu (Galerie de L’Arceau à Génolhac)


Desnudos con aquel viento glacial en una esquina de la Régordane. Entramos atraídos por los croquis de estación (primavera invernal?), el arte de dibujar sobre papel kraft, y Zahu amable, conversadora, y los desnudos titiritando, enmarcados, desafiantes. Dije papel kraft, pero kraft se volvió amarillo, papel cartucho papel de bodega y carnicería, en mi conversación con Zahu. La artista agradeció la visita, yo reviví mis cuadernos forrados con papel cartucho. ©cAc-2019

dimanche 23 décembre 2018

Vivir en Cuba (o ir de visita)


Una y otra cosa revela tenacidad, fogueo y camino empedrado. Para los que viven como para los que visitan la Isla, Cadeca se convierte en un sitio obligado. El que vive o el que va de paseo no le queda  más remedio que ir a cambiar su plata en las casas de cambio. La divisa de la institución es « alcanzar la excelencia en los servicios que brindamos ». Bravo, a todos nos gusta recibir un servicio correcto (dije correcto, porque la excelencia patina, resbala y hasta se da golpes, entonces ya no es excelencia).  La perfección no existe, eso es cuento. Así y todo, siempre soñamos con chocar con alguien que no convierta en pesadilla un día cualquiera de la semana. Santa Clara tiene una filial de Cadeca en los bajos del Edificio Cuba, en la esquina de las calles Cuba y Rafael Tristá. Con el transcurso de los años, la empleomanía de la susodicha Cadeca, ha cambiado, y la nueva horneada no creo que esté a tono con la imagen que pretende perfeccionar la institución bancaria. Hago una salvedad, y me refiero al Gerente de esta Cadeca, persona honesta y respetable. De los porteros, ni hablar, dudo que hayan terminado la escuela secundaria básica, y se comportan como gendarmes analfabetos. Globalmente, los empleados saludan, hacen el trabajo que está en sus perfiles de cambistas, contadores, recolectores de datos personales, preguntan, sugieren, y hasta sonríen y dan las gracias. Para los que viven como para los que visitan la Isla, entrar a Cadeca no significa otra cosa que resolver su problema de cambio de moneda, o extracción usando una carta bancaria.  Hasta aquí, hacer la cola, sentarse cuando corresponde entrar y cambiar en el ventanillo que se desocupe, no tiene nada de particular. Eso hace parte del ritmo de la Isla, de la cotidianeidad. Pero si en el ventanillo o caja que se libera, aparece una cajera nombrada GISELL y apellidada MONTERREY MARTIN, recule, invente una excusa y espere a que otra cajera o cajero le haga el cambio o la extracción que necesita hacer. La susodicha empleada, GISELL MONTERREY MARTIN, carece de profesionalismo, de buenas maneras, de educación, de confiabilidad, porque no es capaz de dar la respuesta adecuada al cliente. Es el tipo de cubano que aplasta a su coterráneo. Es el tipo de persona que cuando expresa su tozudez, no demuestra otra cosa que lo que busca es obtener un ascenso. No creo que llegue lejos esta muchacha, que por su inopinada acción, desequilibra la imagen de la institución. ©cAc-2018


dimanche 30 avril 2017

San Felino y sus Maullidos (Jorge L. Sanfiel)



La Casa de la Ciudad, en Santa Clara, expuso desde febrero de este año y hasta finales de marzo, una exposición personal del artista plástico Jorge Luis Sanfiel Cárdenas. Para acercarlos a la obra - una referencia gatuna prodigiosa-, les invito a leer la presentación de Mercedes D. Cespón para San Felino y sus maullidos.

Habiendo tenido la oportunidad de visitar la exposición, y acompañados por el artista, que además de reservado y tímido, es un excelente anfitrión, nos encargamos de fotografiar a casi toda la familia felina reunida en las piezas del recinto cultural villaclareño de la calle Independencia. ©cAc-2017














Jorge Luis Sanfiel. 



mardi 10 novembre 2015

Dessiner l’Invisible



Primero fue la duda de si dibujar o diseñar. Le invisible me pareció como algo con forma y alma que vive entre nosotros sin que nos percatemos de su cercanía, o incluso, cuando nos rozamos en un pasillo oscuro, en un sendero húmedo o mirando la profundidad del cielo hasta donde la visibilidad de nuestros ojos lo permiten. Muchas veces despreciamos lo invisible. Por temores superfluos o por desprecio a lo desconocido. Luego me desconcertó la segunda duda, que me planteé como cuestión:  invisible o Invisible. La duda entre lo minúsculo y lo mayúsculo. Cerré los ojos para diseñar alguna cosa invisible y al abrirlos descubrí que ciertamente había dibujado un ser Invisible que se movía en lo más intrincado de mis pupilas. Así nació lo Invisible en mi fuero interior. Primo de mis temores y hermano de mi perseverancia. Aliado fiel al descender a las entrañas de la tierra, en Trabuc, en Abbesses o al bajar a la cava en busca de una botella de vino. Siempre espaldeado por lo invisible, o acompañado por la luz tamizada Invisible. Las dudas y el silencio de la mayúscula incorporada a lo invisible me prepararon para inventarme una nueva espiritualidad. Lo invisible puso en mis manos un billete para adentrarme en otra percepción. Viaje distante, viaje distinto, viaje a las fronteras de lo visible invisible. La lluvia novembrina de Paris no impidió que me lanzara en busca de ciertos trazos voces y luces convenientemente visibles al ojo humano, luces, voces y trazos colgados en los muros de la Galerie 24B, en las abovedadas criptas que fueran de la iglesia San Roque y en los inmaculados muros blancos de la Galerie Antonine Catzeflis de la rue Saint Roch. Curador de la exposición, Damien Macdonald nos acerca al pensamiento de lo Invisible que une a los cuarenta artistas contemporáneos que exponen y donde son visibles también obras de Marcel Duchamp, Max Ernst, Hans Bellmer y Pierre Klossowski. Les cuelgo aquellas que quedaron prendidas a mi pupila alerta en busca de lo invisible…lo que ven los ojos claros de Serena Carone “Ce que je vois” (2014), el “Camouflage” (2014) de Moonassi y el “Holes” (2011) de Caroline Corbasson, creyón sobre papel, un pozo de mil expresiones donde quise hundirme sin lograrlo, lo invisible era inalcanzable, cristal y marco de por medio. ©cAc-2015
Ce que je vois - Serena Carone 2014
Camouflage - Moonassi 2014
Holes - Caroline Corbasson 2011

vendredi 15 novembre 2013