Nuestro guía por tierras rumanas, devenido amigo, y su compañera, tuvieron la suerte de disfrutar un bellísimo cielo azul veraniego, caluroso y sin viento, después de haber llegado al Mont Ventoux siguiendo la ruta gargantesca del profundo y pedregoso arroyo Nesque. No logramos reservar plaza cuando llamamos la víspera al chalet Reynard. La cumbre estaba abarrotada de autos, visitantes, ciclistas y marchantes. La cima calcárea fue camineteada por mis amigos rumanos y luego, para saciar el hambre, nos instalamos en contrabajo de la cima del Ventoux, en un flanco del Mont Serein (Monte Sereno), y allí dimos comienzo y término a un pique-nique y siesta reconfortante. El regreso, por Malaucène, Le Barroux y Carpentras fue algo precipitado, para no perdernos la final del partido de football (Copa del Mundo, Rusia 2018) delante de la televisión y acompañados por una buena tanda de cervezas. ©cAc-2021
La Catedral de Santiago en Šibeník (Croacia)
-
Dicen que es sorprendente la catedral cuando se descubre desde el mar. Yo
la descubrí bajo una fina llovizna, yendo del fondo a su fachada principal.
A la...


Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire