Hay encuentros en la vida que se agradecen eternamente. Y mi gratitud va, primeramente a un desconocido amigo que me ha liado en amistad con una persona que desde poco he comenzado a admirar. Esa persona, indiscutible conocedor de su terruño, es Marcos A. Iglesias, a quien tuve la dicha de conocer a su paso por Paris antes de descender el Ródano desde Lyon hasta casi su desembocadura en Arles. Con Marcos se necesita que el tiempo no pase para aprender detalles y vericuetos de la memoria histórica de un territorio villaclareño –actualmente espirituano-, del cual él conoce y es su más grande investigador : Yaguajay. Marcos puso en mis manos, una obra extremadamente detallada y apasionante, que revela el amor por la tierra, por su pasado socio-histórico y por sacar a la luz los detalles de valles y ondulaciones de un territorio azucarero por excelencia. Yaguajay, mon amour : tus trapiches, tus ingenios, tus centrales, me ha llevado a conocer un pueblo, al cual nunca he visitado –y que no podré obviar en una futura visita a la Isla- y del que solo me viene al recuerdo, su nombre escrito en aquellas viejas guaguas ronroneantes que lo enlazaban con Santa Clara. ©cAc
(*)Marcos A. Iglesias, Yaguajay, Cuba, 1928. Economista, investigador, escritor e historiador, es también un apasionado filatélico, notablemente en lo referente a la historia de la medicina. Reside en Canadá. Ha publicado numerosos artículos y trabajos de investigación en diferentes revistas y boletines. Su obra escrita incluye entre otros trabajos, Los mármoles de Cuba, Tesis de grado, Universidad de La Habana, 1952 ; Cuban Medecine and Stamps, impresión limitada, no publicada ; Por los caminos de Yaguajay – Itinerario de la memoria, M & T Printing Group, Canadá, 2001 ; y Los caminos de hierro de Yaguajay, M & T Printing Group, Canadá, 2005.




