samedi 14 novembre 2015

Vendredi soir, viernes 13…

El 13 es un número cargado de supersticiones. Subsiste en mucha gente miedo al 13, y también al viernes 13. Dos variantes del miedo y la superstición que quedan técnicamente clasificadas como fobias, dos tipos de fobia diferentes. El 13 puede ser fatal como largamente feliz. Siempre hay quien se lleva buenas sorpresas durante las super loterías de un viernes 13. Pero el viernes 13 de anoche, nos deja sorprendidos, choqueados, mudos ante la barbarie de quienes no aceptan la libertad de pensar, profesar y amar de la forma que se nos antoje. A pesar de las amenazas terroristas nos creíamos protegidos, envueltos en una enorme capa de seguridad. Y sin embargo, no era así. La seguridad es algo que puede hacernos sentir cómodos en el quehacer cotidiano en una gran ciudad como Paris. Pero la seguridad puede convertirse en sujeto frágil para nosotros todos cuando la mente torcida de individuos y grupos arde despiadadamente. El jueves visité el website de Paris Rando Vélo para mirar el itinerario propuesto para el pedaleo del viernes por la noche: “Double montée vers Montmartre”. Y me gustó la idea de disfrutar Paris desde la explanada del Sagrado Corazón. Salida del Ayuntamiento de Paris a las 10pm, y luego Etienne Marcel – Bourse – Sentier – Réaumur Sébastopol – Arts et Métiers – REPUBLIQUE – bordes del Canal Saint Martin – Colonel Fabien – Louis Blanc – La Chapelle – Barbès – Château Rouge – pedaleo por las calles y callejuelas de Montmartre para luego descender la cuesta hacia Abbesses – Pigalle – Blanche – tour al interior de mi barrio (Batignolles) – rue de Rome – Saint Lazare – Havre-Caumartin – Auber – Opèra – Place Vendôme – rue Saint Honoré – Louvre-Rivoli hasta el Sena y siguiendo la vía que bordea al río hasta llegar de nuevo al Ayuntamiento. 19 kilómetros de balada por Paris, siempre un recorrido diferente que me ha permitido conocer la ciudad, sus meandros y rincones secretos sin el menor temor. El viernes todo el día trabajé lo suficiente como para relajarme mental y corporalmente durante la noche. Pero me sentí incapaz de plegarme al deseo de bicicletear y decidí quedarme en casa. Regresar pasada la medianoche y levantarme al día siguiente para visitar Dourdan en el sur de Paris fue el auto-impedimento que me hizo vacilar. Y no me fui a dar pedal junto a viejos conocidos de la balada nocturna. Un amigo nuestro nos llamó para saber si estábamos en Paris, y si estábamos bien. Encendimos la televisión y vimos las imágenes de la carnicería, los estallidos, las llamadas suplicantes de alguien que salía por la puerta del fondo del Bataclán, las sirenas, las luces intermitentes, y de nuevo ráfagas y cuerpos y ambulancias y no pudimos impedirnos llorar pensando en todos esos inocentes abocados a la muerte, a las heridas, el choque psicológico, la angustia… la tristeza nos invade, la pena nos empuja a pensar a cada instante, pero no podemos dejar que nos arrebaten la tranquilidad y la libertad. Continuemos la vida, que sólo ella nos dará razón. 14 de noviembre del 2015. ©cAc-2015

2 commentaires:

  1. Fantástico tu articulo, me conquistaste desde Anotaciones al margen de tu aliento. Para mi el 13 es un dia lustuoso y ocurre este desastre!!!

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  2. Ce commentaire a été supprimé par l'auteur.

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